Morelia, Michoacán, a 11 de agosto del 2020.- Hace apenas unas décadas, la primera infancia inició a tomar relevancia, particularmente en dos sentidos, el primero en relación con los derechos humanos de las niñas y niños y desprendido de lo anterior, del trabajo que en educación se debe tener con ellos, no sólo como la base de su aprendizaje, sino en su formación completa.
Al referirnos a la región de América Latina, podemos señalar que, casi 100, millones de personas son niños de entre los 0 y los 8 años de edad, lo que representa un porcentaje mayor al 15% de la población, por lo que se hace necesario tener claridad en las políticas y medidas de atención que deben impulsarse para este sector tan importante, particularmente de atención en los sistemas educativos nacionales.
Debe resaltarse que de acuerdo a los datos que emite la Comisión Económica para América Latina, (CEPAL), existe una alta concentración de la población infantil y señala que, entre México y Brasil, concentran más del 50% de la misma, más aún, sumando a los infantes de Argentina, Colombia, Perú y Venezuela, concentran cerca del 80% del total de niñas y niños de nuestra región Latinoamericana.
Desde muchas perspectivas se aprecia que, la primera infancia ha logrado poco a poco incorporar sus necesidades al debate público sobre su atención, quizá el logro más importante se dio en los inicios de la década de los 90, cuando 193 países firmaron la Convención sobre los derechos del niño, es el tratado internacional al que más países se han adherido y resalta que los 19 que conforman la región Latinoamericana lo ratificaron.
Entre otros aspectos importantes de este instrumento jurídico, es que, en el, se puede concebir a las niñas y niños como titulares de derechos y además porque en un solo documento se reúnen las garantías civiles, sociales, económicas, políticas y culturales, lo que nos lleva a saber del gran alcance que tiene y las posibilidades que representa.
Muchos aspectos se deben analizar en relación con la primera infancia y en consecuencia, también es común encontrar alternativas de atención que de pronto hasta parecen mágicas, particularmente las que se relacionan con la educación que en este rango de edad puede otorgarse, más como simples modas que como trabajo desprendido de proceso de investigación.
Así de inicio se empezó a promocionar como la panacea de la primera infancia, la estimulación temprana, hoy por todos lados se ofertan espacio principalmente en las escuelas privadas, donde el resultado esperado al concluir el nivel preescolar es el dominio de la lecto-escritura y el desarrollo de la suma y la resta, casi todo mecanizado y ello en consecuencia evita el desarrollo del pensamiento y de la propia lógica matemática.
Estudios serios, señalan que, la primera infancia debe priorizar otro tipo de desarrollos, como el de la motricidad, de la lógica, del pensamiento y de los valores de convivencia, que son fundamentales para en el siguiente nivel, que en nuestro país es el de la primaria, tengan un logro ahora sí, relacionado con aprendizajes académicos, de la literatura, las matemáticas, la historia, el civismo, la geografía, la biología, la física, la química y todo lo que le prepare para su desarrollo en la vida.
Habrá que ser respetuosos de las posibilidades de la niñez, como un primer reconocimiento de su atención, las exigencias mayores pueden resultar contraproducentes, muchas gracias.









