Morelia, Michoacán, a 16 de marzo del 2021.- Para dar continuidad a la revisión que sobre la descentralización educativa hemos venido realizando y que requiere profundizar el algunos aspectos del fenómeno, hoy, estudiaremos la situación que guarda el tema de las finanzas en la educación, de manera concreta lo ocurrido de forma posterior a la puesta en marcha de la federalización.
En principio es necesario señalar que el tema de los recursos es de los grandes pendientes que existen en el marco de la descentralización, dado que la distribución de los mismos a las entidades federativas, ha mostrado de forma persistente, que no existen criterios técnicos, que de forma racional guíen su asignación.
De modo contrario, hasta ahora han sido más bien las fuerzas y los criterios políticos, los que predominan a la hora de la distribución presupuestal, lo que ha propiciado que algunas entidades reciban más recursos que el esfuerzo financiero que realizan o más de fondo, que las necesidades de atender los rezagos educativos que presentan en los diferentes niveles y modalidades. Lo que se ha traducido en una mayor desigualdad, pues entidades con grandes necesidades y carencias en el sector educativo reciben menores recursos.
Esta situación ha impulsado la idea desde fines de los noventa, de una revisión de los criterios fiscales de distribución de recursos, así como la necesidad de incrementar los recursos locales en el sector educativo, lamentablemente, en la actualidad estas propuestas no tienen efectos claros, la ausencia de proyectos discutidos, analizados, consensuados, no existen en la lógica de la autoridades.
En resumen lo que ha pasado, es que la Secretaría de Educación Pública indicó que se estaba transfiriendo solamente el gasto de operación y se reservaba para sí los recursos que pudieran posibilitar el mejoramiento y la calidad educativa, lo que nos lleva a tener una distribución similar a la que se encontraba, previo al proceso de federalización.
Hoy, los tiempos y las necesidades, nos obligan a pensar en nuevas formas de buscar alternativas para el financiamiento de lo educativo, que logren impactar de manera importante en las escuelas y particularmente en los procesos de enseñanza y aprendizaje.









