Morelia, Michoacán, a 1 de junio del 2021.- La pandemia por COVID-19, ha presentado efectos inmediatos en la educación, de manera particular se puede señalar, la caída tan fuerte que se ha registrado en los diferentes niveles educativos, que habrá que revisar con mucho detenimiento para poder entender de mejor manera, como se advierte el fenómeno y en consecuencia aplicar las medidas necesarias, para evitar que se agudice.
En educación superior, se tiene registrado que la matricula se mantiene, aunque porcentualmente se refleja como un incremento, lo que se explica a partir de la caída en los niveles inferiores, pasando de un 12.2%, al 13.1% de personas inscritas en este nivel educativo, pasando de 7 millones a 7.1 millones de alumnos en este nivel educativo.
En relación con la educación media superior, se puede apreciar una caída mayor en su matrícula, pues pasó de tener 11.5 millones a tan sólo 10.2 millones de estudiantes activos, lo que representa que pasó de tener un 20.1% de participación porcentual, al sólo el 18.8%, lo que resulta más significativo es que este nivel siempre ha representado, el de mayor abandono escolar.
La caída de la cantidad de alumnos inscritos en el nivel básico en conjunto, también es representativa, pues pasó de tener 35.1 millones a tan sólo 32.4 millones de estudiantes matriculados, lo que significa que ha pasado del 61.3% al 59.8%, de la composición del sistema educativo, lo que significa que tanto en preescolar, como la primaria y secundaria, se requiere tomar medidas que ayuden a mitigar los estragos del abandono escolar.
Finalmente la población que se manifiesta sin escolaridad, pasó de 3.6 millones a 4.5 millones de personas, incremento que resulta alarmante, si asumimos que la educación es una de las posibilidades que tenemos como sociedad para buscar mejores alternativas de vida, mejores condiciones para el desarrollo social y armónico.
Las razones que explican el abandono escolar, son muchas y será motivo de otros comentarios en este espacio, por lo pronto, esperamos que las autoridades educativas puedan prestar atención a estos datos que nos comparte el INEGI, que resultan alarmantes y que deben ser atendidos a la brevedad, para evitar que puedan agudizarse más.









