Redacción / Noventa Grados
Morelia, Mich; 20 de julio de 2012.- Este viernes, se llevó a cabo la clausura del IX Curso Taller del Educador Popular que organizó la Sección XVIII del SNTE, mismo que rebasó las expectativas al contar con la participación de más de 3 mil 500 trabajadores de la educación, y colaboradores de varios estados del país, y que entre otros acuerdos, sostiene la cancelación de la ACE y el impulso a los programas propios del gremio.
Este último día de actividades contó con la participación de Rafael Mendoza Castillo, Coordinador del Centro Sindical de Investigación e Innovación Educativa, quien ofreció la conferencia denominada “Fundamentos para la construcción de un modelo educativo estatal de educación popular”, además del panel “Experiencias de los dos primeros Congresos Estatales Populares de Educación y Cultura”, con la participación de Ramón Guzmán Ramos, Graciela Andrade García-Peláez, y Jorge Cázares Torres, Secretario General de la Sección XVIII.
Durante su participación en el acto de clausura, el líder sindical sostuvo que no puede haber educación popular sin trabajo en equipo, lo que se ratifica con el curso taller realizado esta semana, “hemos demostrado que no tenemos miedo al debate de las ideas y argumentos, forma parte del proceso que hemos llevado por más de 20 años, y es una de las razones por las que nuestro movimiento se sostiene”.
Por lo anterior, llamó a los maestros a participar en el Tercer Congreso Popular Estatal de Educación y Cultura, que se llevará a cabo en octubre próximo, y que representa, para el magisterio democrático, “un espacio ganado con la ayuda de padres de familia, estudiantes, autoridades educativas, legisladores y luchadores sociales consecuentes con la defensa de la educación pública, para apropiarnos del diseño del desarrollo y de la evaluación de la política educativa, es un proceso de empoderamiento de los trabajadores porque no estamos de acuerdo en que la educación siga secuestrada por la burocracia y las mafias sindicales, como la encabezada por la corrupta Elba Esther”.
Señaló también que los maestros necesitan avanzar en el proceso democratizador de la educación, así como se lo propuso la CNTE desde 1979, “esto quiere decir que los proyectos, programas y modelos educativos se construyan desde la base, desde el pueblo, en un ejercicio de democracia participativa y protagónica”.
El evento contó con la participación de Graciela Andrade y Teresa Herrera Guido, Secretarias de Educación en la administración pasada y actual, respectivamente, el diputado perredista Eleazar Aparicio Tercero, integrante de la Comisión de Educación, así como algunos representantes del movimiento #YoSoy132, quienes convocaron al magisterio a unirse a la lucha en contra del fraude electoral del pasado 1de julio, esto mediante su participación en la marcha a realizarse el próximo domingo 22 de julio.
Durante el evento se dio un reconocimiento simbólico a los conferencistas e instructores de los diferentes talleres que se llevaron a cabo durante la semana, entre los que se tocaron temas como el uso de las redes sociales en las luchas de resistencia antineoliberal, el papel de las radios comunitarias en la lucha social y popular, periodismo alternativo, análisis crítico de la ACE, la Reforma Integral a Educación Básica y sus implicaciones, la lucha jurídica contra la ACE y la Evaluación Universal, la historia de la CNTE, el Proyecto Político Sindical de la Sección XVIII, la Evaluación Universal y las afectaciones al derecho laboral del magisterio, Escuelas Integrales de Educación Básica, Programa para el Desarrollo Lingüístico Integral y Programa de Alfabetización Popular, entre otros.
Entre algunos de los acuerdos a los que llegaron los maestros se encuentra el comprometerse a detener el avance de cualquier medida de la Alianza por la Calidad de la Educación, a través de la puesta en marcha de los programas que se desarrollan dentro de la Sección XVIII, así como mantener informados a los padres de familia sobre la lucha del magisterio en torno a la educación, realizar una revisión de las prácticas educativas, valorando el aspecto cualitativo e incluyente de las mismas, y hacer una autoevaluación integral, humanística, incluyente y contextualizada que tome en cuenta las características y contextos diferentes en la situación en que se encuentran nuestros niños.









