La Evaluación Universal es una infamia que condena a los niños en México: Hugo Aboites.

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Fecha: 18 de Julio de 2012 a las 22:29:22

Redacción / Noventa Grados

Además de los muchos atropellos que comete contra los maestros, la Evaluación Universal, es una infamia contra los niños y jóvenes de México, pues “es una prueba hecha para niños citadinos de clase media que reprueba a los más necesitados y que convence, falsamente, a los alumnos de ser poco eficaces”,

señaló el investigador Hugo Aboites durante su conferencia “La Evaluación Universal”, presentada en el marco del IX Curso Taller del Educador Popular que organiza la Sección XVIII del SNTE.

Tras asegurar que la lucha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) contra la Evaluación Universal ha tenido frutos gracias la gran cantidad de argumentos que los maestros han sostenido contra el acuerdo, así como la fuerza, organización y propuestas emprendidas, el investigador señaló que son los propios docentes los que “lograron que el Senado detuviera las modificaciones a la Ley General de Educación, además de ponerla en crisis cuando la SEP, que la quería obligatoria, se vió en la necesidad de manejarla como voluntaria”.

Lo anterior, dijo, condena dicho acuerdo al fracaso, pues al ser una evaluación censal ya no pueden medir cuando solo participan los que se ven obligados, los resultados en términos estadísticos no serán válidos, por lo que el decreto que sustenta la evaluación fue rebasado por la organización magisterial, además de que “está en la ambigüedad legal, pues los artículos 29,30 y 31 de la Ley General de Educación dicen que la SEP debe de evaluar el sistema educativo, nunca habla específicamente de los maestros”.

Además, festejó que solo cerca del 30 por ciento del magisterio en el país se haya sometido a tal prueba, pues las movilizaciones magisteriales ayudaron a la concientización del gremio, “en el escenario de que Peña Nieto llegue al poder, como parte de un acuerdo que habrán de realizar con Gordillo Morales, sabemos que volverán a poner la Evaluación Universal en discusión, pero ya hay un antecedente de movilización que los hará pensar bien qué van a proponer en ese sentido”.

El investigador lamentó que pese a que los últimos 25 años se ha evaluado a más de 100 millones de personas, instituciones, programas, escuelas, postgrados y universidades, la realidad es que ninguna de las evaluaciones estandarizadas ha contribuido en nada al desarrollo del sistema educativo, “dónde está el cambio, los maestros se han convertido en meros empleados de la SEP, ellos mismos demuestran que esta evaluación sólo es un mecanismo de vigilancia, buscan tener un control individual sobre cada uno de los profesores”.

Además, calificó de inhumana y poco civilizada la idea de que los profesores tengan que competir contra sus propios compañeros por calificación, “la educación es algo mucho más complejo, estás pruebas estandarizadas no dan un diagnóstico, no explican qué pasa, por lo que este fracaso de la educación evaluada se debe al hecho de que es una evaluación para competir, subordinar y vigilar, busca clasificar aunque eso no sirva para conocer qué está pasando en las escuelas”.

Consideró también que la evaluación es un fracaso porque al crear un sistema de competencia deteriora el sistema educativo, “en un ambiente mercantilizado, lo que se busca es el beneficio personal, y la educación es un trabajo profundamente colectivo”.

Además, la propia SEP sostiene que en sociedades como la mexicana, la atribución de los aprendizajes solo a la vida escolar no es razonable, por lo que una de las causas de que los niños no aprendan en la escuela es la amplia brecha de desigualdad y de condiciones de aprendizaje en los alumnos, “en una sociedad tan diversa es difícil que la escuela ejerza su función de educadora, es difícil enseñar a niños que no tienen alimentación, ni apoyo de padres abrumados de trabajo y necesidades, nuestras escuelas no pueden convertirse en casas de milagro como quiere la SEP”.

Los factores que se ubican fuera de la escuela son los que explican muchas veces el bajo desempeño de los estudiantes, es decir, las escuelas no son las primeras responsables del deterioro de la educación en México, lo es la desigualdad y la pobreza, sin embargo, “de la manera más injusta se busca evaluar escuelas, maestros y niños”.

El primer factor a evaluar por la Evaluación Universal es el resultado de los niños en ENLACE, en donde el 70 por ciento se encuentra en nivel insuficiente y elemental, por lo que el mismo porcentaje de maestros aparecerá como incapaz, “quieren hacer responsable a los maestros del deterioro, y por lo tanto los que estén en condiciones marginadas serán reprobados, pues las pruebas se aplican a niños y jóvenes en condiciones distintas, no es lo mismo aplicar el examen a un niño de clase alta que a uno de la Sierra Norte de Puebla, son niños que tienen un sustrato de conocimiento muy diferente, no es que no sepan, sino que saben cosas distintas, y entonces una prueba hecha para niños de la ciudad hace que parezca que todos aquellos que no viven en ésta sean reprobados”.

Por lo anterior, consideró que una prueba única para las más de 200 mil escuelas en el país es una infamia, sobre todo porque sus preguntas son absurdas en muchas ocasiones, “se pregunta, por ejemplo, cuál es el símbolo de un restaurant, o sea un tenedor y un cuchillo, pero hay más de 2 mil comunidades en este país donde esa noción o la de un semáforo no existen, es una mentalidad citadina aplicada a un país de 60 culturas distintas, lo que se convierte en un atropello, porque los niños cada año escuchan que son insuficentes o elementales, es la prueba más antipedagógica del mundo”.

Por todo lo anterior, consideró que, además de la movilización, el magisterio debe de luchar con la propuesta en mano, “ellos plantean que la evaluación es un acto de gobierno, nosotros luchamos por una evaluación en manos de estudiantes, maestros y padres de familia, ellos proponen exacerbar las diferencias para excluir, nosotros luchamos por la inclusión, que todos los niños tengan derecho a la educación, el gobierno no puede hacer otra cosa más que exámenes, nosotros sí podemos cambiar la educación y las formas de evaluar”.

Hugo Aboites es originario de Chihuahua, estudió Filosofía y Letras en Italia y México, es Maestro y Doctor en Educación por Harvard, en donde fungió como académico por dos años. Desde 1980 es profesor investigador titular del Departamento de Educación de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, y autor de varios libros.