Poco más del doble creció la inflación general de los alimentos en Michoacán, se modificó del 5.8 % al 7.5 %

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Fecha: 17 de Enero de 2013 a las 15:07:05

Redacción / Noventa Grados

Morelia, Mich; 17 de enero de 2013.-Heliodoro Gil Corona, presidente del Colegio de Economistas del Estado de Michoacán (CEEM), señaló que el incremento en los alimentos, la gasolina, el diésel y el gas natural, así como en otros bienes y servicios, alcanzó aproximadamente el doble que la tasa general, a pesar de que la inflación en el país experimentó un ligero descenso en 2012 respecto al año anterior, este incremento ha mermado el poder adquisitivo del salario de los trabajadores, problema que se repite en Morelia.

Según el economista Heliodoro, la inflación general pasó de 3.8 en 2011 a 3.6 en 2012, para los alimentos la tasa se modificó del 5.8 por ciento al 7.5 por ciento, poco más del doble, lo que ocasionó el deterioro de la economía popular, aunado a la escasez de fuentes de empleo formales y la situación económica compleja del país y los estados.

“El crecimiento del 7.5 por ciento en los alimentos en el país y del 5.8 por ciento en Morelia, ambas tasas por arriba de la inflación general, tiene un impacto directo y negativo sobre el acceso a insumos básicos de las clases populares, debido a que los sectores de menores ingresos económicos destinan entre el 45 por ciento y el 50 por ciento de su gasto corriente a la adquisición de la despensa, y el incremento de precios restringe la cantidad y calidad de alimentos que pueden llevar a sus hogares”, señaló Heliodoro Gil.
En la capital michoacana se replica el esquema, ya que aunque la disminución de la inflación fue aún mayor que a escala nacional, al pasar de un 4.8 por ciento en 2011 a un 2.8 por ciento en 2012, la tasa para alimentos llegó a 5.8 por ciento, nuevamente 2.5 veces la inflación general, precisó Gil Corona.

Es así como la menor inflación durante el año pasado no repercute de forma favorable en el poder adquisitivo del salario, ya que los rubros fundamentales para la economía popular, como los alimentos, los accesorios electrodomésticos y los muebles, la salud, el transporte y los servicios, se encuentran por encima de la tasa de inflación general.
“Un caso representativo es el aumento del ocho por ciento en el agua potable. Si la inflación en México es del 3.6 por ciento, el incremento al salario mínimo, del 3.9 por ciento, se alinea con la inflación, lo que debiera suceder con bienes y servicios; sin embargo, las autoridades decretan el ocho por ciento, aproximadamente 2.2 veces la inflación, una medida irracional que coloca el servicio del agua potable fuera del alcance de un gran número de familias morelianas”, agregó el presidente del CEEM.
Gil Corona reiteró la gravedad del crecimiento en los costos de los alimentos de consumo popular, como el huevo, el pan, la leche, el frijol y la tortilla, puesto que son la base de la dieta cotidiana de los mexicanos y este comportamiento induce el deterioro de las condiciones de vida de las familias más vulnerables.