Redacción/ Noventa Grados
Morelia, Mich.- 03 de julio 2013.- El estado de Michoacán cerraría este año con una deuda por el orden de los 30 mil millones de pesos, y una “incapacidad” para poder generar tanto un refinanciamiento como una contratación de nuevos créditos, señaló Jesús Alba Aguilar, miembro del Centro Michoacano de Evaluación (CEMIDE) A.C.
La organización civil presentó hoy los resultados del análisis del comportamiento del presupuesto del gobierno de Michoacán en el periodo 2000-2012, mismos que ponen en evidencia que la subpresupuestación sistemática en la Secretaría de Educación del Estado y en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, es decir que gastan más de lo que tienen, ha incidido en el crecimiento de la deuda pública de la entidad en los últimos 12 años.
Posterior a la presentación, el comisario Jesús Alba comentó que aunque se tuvo una “afortunada” contratación de créditos con el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) por 4 mil 112 millones de pesos, el problema financiero del estado no está resuelto.
Previó que en el estado tendrá un cierre de año “muy apretado”, con una deuda bancaria de 20 mil millones de pesos a largo plazo y de diez mil millones a corto plazo
“No hay que espantarnos, la deuda pública a largo plazo es manejable, el problema que nos está pegando son las deudas de corto plazo”, refirió, con el señalamiento de que si el año entrante el gobierno michoacano no asume una posición verdaderamente disciplinada respecto al ejercicio del gasto tendrá serias complicaciones.
“No habrá quien nos quiera mejorar las condiciones de ningún crédito y se nos va a dificultar mucho con el tema del gasto corriente. Michoacán tiene que entrar a un proceso de alta disciplina en el ejercicio presupuestal”, dijo.
Desde la perspectiva de Alba Aguilar, la administración estatal tiene que dejar de “simular” la aplicación de un decreto de austeridad vigente que no establece metas económicas, tiempos, ni qué impacto tendrá cada acción, y disciplinar su gasto.
Criticó que con todo y que el año anterior se aplicó también un decreto de austeridad, el gasto corriente se incrementó en mil 500 millones de pesos.









