Morelia,Mich.- 13 de mayo del 2018.- El novillero moreliano Isaac Fonseca tuvo este domingo dominguero de mayo su debut soñado en España al cortarle el rabo y las dos orejas al cuarto de la tarde, un novillo de nombre “Chingo”, marcado con el número 62 de la ganadería Flor de Jara, al que le estructuró una gran faena luego de recibir una cornada de doble trayectoria que no pone en riesgo su vida.
Isaac Fonseca, alumno distinguido del matador de toros michoacano Jacobo Hernández, se paró con prestancia y categoría en la Plaza de Toros del Molar, provincia española a donde fue invitado el novillero sin picadores como premio a sus triunfos en la Monumental Plaza de Toros México, y en cuanto se abrió de capa estableció lo que ya se esperaba, que es un torero diferente y que para él no hay límites porque tiene hambre real de torero caro.
Debutó en calidad de primer espada, en virtud de que ha triunfado en la plaza más grande del mundo, una de las más reconocidas del planeta y con la humildad que lo caracteriza se dedicó a bordar el toreo que le llena, el toreo verdad, ese en el que no se permiten cobas ni falsedades, para convencer desde su primer capotazo hasta la suerte suprema al público que se dio cita en gran número en la plaza.
El primero de la tarde y primero de su lote, un novillo con mucho rostro de Flor de Jara, resultó ser un auténtico galimatías al que debió entender, poderle y llevarlo de a poco para meterlo en el engaño. El michoacano no estuvo fino con el acero y se retiró en silencio.
Ah, pero llegó el cuarto de la tarde, segundo turno para Isaac Fonseca, y había que ir por todo porque en España no se le permiten medianías a un torero mexicano. Isaac se paró donde huele a cloroformo, es decir que salió a jugarse literalmente la vida, y estructuró una faena de mucha cabeza para aprovechas las grandes cualidades de “Chingo”, un novillo con peso y trapío muy bravo y claro de embestida.
Fonseca se enredó con el burel y pintureó una obra de arte que se inyectó en las miradas de los miles de espectadores, los que lo corearon como se corea a los chavales que muestran y demuestran que en verdad quieren hacer historia. En determinado momento y cuando el clímax había alcanzado su máxima expresión, “Chingo” alcanzó al michoacano y le pegó una cornada de doble trayectoria, 8 y 10 centímetros.
El chaval se levantó sin verse el vestido y fue por “Chingo” para esculpirle una obra de arte que enloqueció al gran juez, es decir el público que prácticamente llenó la plaza para verlo. Isaac Fonseca realizó una faena muy variada de poder a poder para no dejar nada para el deseo y concluyó con una estocada en todo lo alto y hasta los gavilanes. El juez ni lo dudó para levantar el pañuelo verde que indica el máximo premio para un torero, es decir rabo y orejas, lo que fue aclamado sonoramente por el respetable. Al a los restos del noble y bravo novillo de Flor de Jara se les dio vuelta al ruedo.
Isaac Fonseca fue el gran triunfador de la tarde: Silencio en el primero y rabo y orejas en el segundo. Diego García, 1 oreja y 2 orejas. David López: oreja y oreja. Así sea.









