Morelia,Mich.- 07 de mayo del 2018.- Se va el Piojo Santillán, se retira de los ruedos, ya tiene fecha para su último jaripeo bravo profesional y, claro, será en la Plaza de Toros Monumental de Morelia, escenario de sus grandes éxitos, esos que resonaron nacional e internacionalmente por su grandeza como jinete, por su monumentalidad como lazador torero. El compromiso, la cita, la fecha están pactados para el 2 de septiembre venidero ante el Zika de la Satánica de don Rubén Campa.
De cuna humilde y sueños universales, Wilmer Santillán Conejo, oriundo de Rancho Nuevo, Michoacán, quiso hacer historia y empezó a escribirla brillantemente a los 17 años de edad, precisamente cuando debutó en el Palacio del Arte, Sagrario de los Consagrados, en un jaripeo organizado por la Empresa San Lorenzo, hace ya 25 años.
Allí, en esa hermosa plaza de toros del Oriente de Morelia, comenzó su andar firme y ejemplar por el mundo de las montas, las quedas los porrazos, ese donde dejó de lado su nombre de pila en virtud de que se agigantó el del Piojo Santillán porque con ese distintivo sus triunfos fueron constantes y sonoros ya que les quedó a toros de todos calibres y lo hizo con espuelas moderadas, las manos en el pretal y guardando siempre la vertical.
Le quedó a toros tan famosos como el Súper Ratón, de Hacienda Tiníjaro; Desarmador, de Pérez de Iratzio, al que nadie le había quedado y él le quitó el invicto; al poderosísimo y endemoniado Payaso, de presa de Chiquimitío; al Granizo, de la famosa LR; Cigarro, de Cristal Rivera; Chivito, de la LR (hijo del Torbellino de la LR); y a cientos más de todos calibres.
Lazador
En 2009 inició una nueva etapa, la de lazador torero de jaripeo bravo, ámbito en el que logró el estrellato por su intrepidez, su capacidad excepcional para meter piales y cabezales a toros de lidia, por su temperamento y buena monta en caballos toreros, a los que él hizo en el día a día, frente a bureles de peligro reconocido por el gran sentido que desarrollaron.
Su prestigio traspasó fronteras, porque aprendió a torear con la grupa de su caballo, porque en cada tarde sale a jugarse la vida sin guardarse nada en virtud de que desde el principio entendió que al público hay que emocionarlo con el peligro, por eso ha toreado en todas las plazas más importantes de México y Estados Unidos, por lo mismo el público conocedor lo tiene entre sus consentidos.
Se inició al lado de lazadores de la talla de Javier Gutiérrez, de Rancho Nuevo; Juan Santoyo, de la Concepción; Carlos Meza, de San Juanito; Quique Negrete, de Cerro de Quinceo. Después hizo equipo con el Coria de Santiaguito, Meño González, de Uriangato. Y desde hace siete años es líder de la cuadrilla La No Me Sé Rajar del Piojo Santillán, en la que compartió créditos, riesgos, peligros y triunfos con su hermano Roberto Santillán, Hilario Cabezas, Ronulfo Soto y el finado Potrillo Santillán.
Hoy día, su cuadrilla, La No Me Sé Rajar está integrada por Roberto Santillán, Horacio Hernández el Bombón, Junior Pantoja y Manuel Hernández, con quienes hará equipo el venidero 2 de septiembre en la Monumental de Morelia, ante el peligrosísimo Zika de la Satánica de Rubén Campa. En ese día y en esa fecha, con su despedida, quedará cerrada una etapa brillantísima del jaripeo bravo, porque el Piojo Santillán es el lazador torero más completo que se ha visto en los ruedos de México y Estados Unidos, no sólo por su capacidad para meter piales y cabezales, sino también por su liderazgo, porque nadie como él ha dominado la función de poste en las toreadas a caballo, su carisma, su don de gente, por su prestigio y su toreo verdad.
Durante sus nueve años en esas lides utilizó 20 caballos sin que le mataran alguno, lo que por sí solo habla de su pericia, destreza, buena monta, bien torear, capacidad para no poner en riesgo sus corceles, y su grandeza de lazador torero. Según su propio criterio sus mejores caballos son los llamados Blindado, Tarasco y Napoleón. Este último es el que montará el 2 de septiembre, el día de su despedida.
Y se despide, señoras y señores, por amor a su familia, a sus hijos, porque quiere que tengan papá para rato, porque tiene la intención de darles más tiempo, de estar más con ellos, de verlos crecer, de guiarlos para que, como él, lleguen a ser hombres de bien.
Se va el Piojo Santillán, se despide, y con su despedida se dará cierre a una etapa brillantísima del jaripeo ranchero profesional y del jaripeo bravo. Enhorabuena y… Así sea.









