Canadá, 15 de abril de 2016.- Un nuevo estudio de la Universidad de Waterloo estipula que las enfermedades de transmisión sexual jugaron un papel crucial en una conducta social como la monogamia.
Chris Bauch, que ha liderato la investigación, en la prehistoria, cuando los humanos empezaron a desarrollar sociedades formadas por grupos más grandes gracias a la posibilidad de acumular alimentos gracias a la domesticación de las plantas y los cultivos, diferentes grupos en distintas partes del mundo desarrollaron normas sociales que llevaron a pasar de la poligamia a la monogamia. En eso tuvo mucho que ver la frecuente presencia presencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y la presión del grupo. En las sociedades más pequeñas, estas infecciones sexuales no persistían durante mucho tiempo, tendían desaparecer por diversas causas y, por tanto, la poligamia no suponía una desventaja. Sin embargo, en poblaciones grandes, las infecciones resisten y se propagan más, por lo cual la conducta sexual poligámica implica más riesgo que la monogamia, puesto que aumenta la posibilidad de contagiarse.









