Morelia, Mich., a 12 de abril del 2018.- Muchas veces la casualidad juega un papel preponderante en periodismo. Ayer transitaba yo por Isidro Huarte sobre el puente que cruza el Río Chiquito, ese fétido foco de infección, cuando me percaté que un grupo de personas colocaba sobre unos basamentos geometristas tres esculturas abstractas con cierta carga surrealista. Me bajé para indagar sobre esa acción subrepticia del Ayuntamiento de Morelia (porque no hubo acto alguno) y para mi fortuna estaba allí Nour Kuri, escultora de ascendencia libanesa que me precisó ser la autora de la obra.
Al cruzarme sobre el puente de oriente a poniente hacia donde está “el mono rojo con sombrilla” (así denominan los vecinos a una escultura colocada allí recientemente), un taxista me increpó: “¿Qué es eso?”, yo simplemente respondí “pregúntele a ella”, al tiempo que miré hacia donde estaba la creadora de “De paso”, que es ese el título del políptico escultórico; el ruletero masculló algo y me hizo un corte de manga.
Nour Kuri, defeña de nacimiento, dudaba en responderme. No es de esta ciudad y, claro, se dice tanto de la delincuencia que azota a Michoacán, que quienes vienen de fuera andan con muchas reservas y ven moros con tranchete en todas partes. Me insistió en que me identificara, pero le dije que recientemente ingresé a Noventa Grados, el portal de internet más visitado d esta ciudad, afirmación que no recibió muy convencida, por lo que le dije que antes laboré para un diario de circulación local, pero ya no, y le enseñé la prueba de ello.
Ya metidos en materia, le pedí que me hablara de sus fundamentos conceptuales que la llevaron a crear la escultura: “Para mí es mucho más que una estela geometrista, para mí es una parte de mi alma, como lo son todas mis esculturas; la escultura se llama ‘De Paso’, y es esta figura que está flotando, que está avanzando, que está caminando, como caminamos nosotros a lo largo de la vida; y son tres porque nunca vamos en soledad, siempre vamos de la mano con alguien o con muchos, pero cada uno lleva su paso.”.
La maestra Nour Kuri, quien estudio Comunicación Social y ha realizado diversos cursos con artistas plásticos de la hora actual (Marcela Arbide y Eduardo Nasta), no quiso hablar conmigo de costos, de precios, y adujo que esa es una información que tiene el Ayuntamiento de Morelia; sin embargo, después indagué que “es una inversión de 630 mil pesos” que fueron establecidos vía una convocatoria de selección para un proyecto que contempla 5 obras para colocarlas en el parque lineal del Río Chiquito, esa culebra de aguas negras que corre de oriente a poniente del antiguo jardín de la Nueva España.
Bien, la escultora continuó con la revelación de su concepto escultórico: “La base es una forma piramidal desplazada y es en sí misma otra escultura; no es la típica base de montículo o de lo que sea, sino que también es una escultura de cómo flotamos en la vida, cómo pasamos, somos fugaces, la vivimos con intensidad, apasionadamente, y luego nos vamos, pero siempre dejando algo”.
En esos momentos un conductor gritó a todo pulmón un halago para quien este periodista que soy yo, la maestra Kuri y yo cortamos la conversación, porque me vi precisado a agradecer el elogio, y luego la creadora y yo entramos en otra línea de juicio, en la que subrayé que el basamento tiene un corte geometrista con seis fragmentaciones singulares de un todo, sobre las que se alzan tres piezas de bronce, por lo que se puede precisar que se trata de un polígono escultórico.
El basamento es de arena, cal y cemento, las figuras superiores fueron trabajadas directamente sobre yeso directo y la fundición se realizó a la cera perdida, esto es que la artista no hizo la proyección en plastilina.
Así, entonces, a partir de ya, cada que usted cruce el puente que está en Isidro Huarte sobre el Río Chiquito, podrá observar esa propuesta escultórica que le podrá decir mucho a nada, pero que desde el criterio de su autora, la maestra Nour Curi, habla de “De Paso” por esta vida. Así sea.









