África, 11 de abril de 2016.- La constitución de Sudáfrica fue la primera del mundo que ofreció protección contra la discriminación debido a la orientación sexual, ya que fue el primer país que legalizó el matrimonio gay.
Pero después de una serie de asesinatos, los gays aseguran que se necesita hacer más para detener los crímenes de odio,y el testimonio de Betty Melamu es un buen ejemplo.
Melamu está sentada en un sofá en la sala de su casa en el municipio de Evaton, en el sur de Johanesburgo. Sostiene un retrato de su hija, Motshidisi Pascalina, conocida como Pasca.
Con voz temblorosa canta la canción favorita de Pasca.
"Cada vez que la escuchaba en la radio o iba a la iglesia solía cantar esa canción", recuerda.
Pasca cantaba muy bien, dice. Y también adoraba el fútbol, era muy buena estudiante y quería ser política.
"Quería hacer algo bueno", dice Melamu orgullosa.
Pero la risa y los recuerdos felices se están desvaneciendo y la tristeza se está grabando en su rostro.
Pasca era lesbiana, algo que su familia había aceptado. Acababa de cumplir 21 años y había terminado los exámenes finales de secundaria cuando fue a una fiesta en diciembre.
"No sé lo que pasó después de la fiesta", dice Melamu. "Pero no regresó"
Dos días después el cuerpo de Pasca fue descubierto en un campo en un municipio vecino. Había sido golpeada y mutilada. En la morgue su familia no pudo reconocer su rostro y sólo la identificaron por un tatuaje en la pierna.
"En ese momento fui fuerte", recuerda Melamu. "Pero después sentí que me estaba volviendo loca".
"¿Por qué? ¿por qué le ocurrió esto a mi hija?", repite una y otra vez.









