Redacción/ Noventa Grados
Morelia, Mich.- 12 de julio 2013.- Michoacán se ha convertido en la primera entidad del país con un programa enfocado a certificar artesanos, con el cual se han otorgado ya entre 700 y 800 títulos para artesanos provenientes de 17 comunidades del estado.
A la fecha la producción de catrinas en barro es ya una profesión de Capula, Morelia, reconocida por la Secretaría de Educación de Michoacán. La dependencia también ha certificado en Pátzcuaro la fabricación de esculturas con pasta de caña de maíz y la orfebrería en cobre martillado de Santa Clara del Cobre, entre otros saberes tradicionales - 21 en total-, varios vigentes desde la época prehispánica.
La certificación se ha logrado mediante el Instituto de Capacitación para el Trabajo del Estado de Michoacán (Icatmi), el cual reconoce los conocimientos no formales adquiridos de generación en generación en el hogar en talleres familiares de parientes o de conocidos.
Lo que se busca es entregar un certificado que tenga un valor como título quien lo recibe tiene el aval como artesano especialista es una técnica tradicional determinada explica. Ahora los más interesados en el documento son los jóvenes.
Hugo Salas, creador del proyecto en el Icatmi explica que lo que se busca es entregar un certificado que tenga un valor como título, quien lo recibe tiene el aval como artesano especialista es una técnica tradicional determinada.
Michoacán es la primera entidad del país con un programa institucional de certificación que considera todas las ramas de producción incluidas en la Ley de Fomento Artesanal de Michoacán. La antropóloga Marta Turok promueve la Acreditación de Saberes y Oficios tradicionales en todo el país, como lo planteó en 2010 durante la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), reunida en Michoacán.
El objetivo en la Conago era llevarlo a nivel nacional pero como cada gobierno trae su propia inercia se desarticuló y en Michoacán continúa, dice Salas Turok ha escuchado a los artesanos decir que no son alguien en la vida por la actividad que desempeñan postura que se traduce en la pérdida de su tradición en el desprecio de la misma y en el rechazo para transmitirla.
La certificación es una alternativa para que el conocimiento perdure y a la vez se enriquezca, plantea la antropóloga quien apoya a la SEP en la formulación de un Sistema Nacional de Acreditación de Saberes y Oficios Tradicionales, el cual podrían adoptar y adaptar las entidades del país.









