Michoacán: laboratorio electoral para el 2012

Compartir
Twittear
Mensajear
ARCHIVO
Fecha: 27 de Febrero de 2012 a las 23:43:23

Desde la trinchera del libre pensamiento: Miguel Alejandro Reina

Miguel Alejandro Reina / Noventa Grados

Desde la humilde trinchera del libre pensamiento, con una pluma firme y honesta, escribo esta vez, por decirlo a la manera de Rómulo Gallegos, con el oído puesto sobre laspalpitaciones de la angustia de un país que comienza el nuevo año con cierto recelo, amedrentado por su pasado inmediato de inseguridad, corrupción y democracia mancillada. Es el dos mil doce cuando nuevamente habremos de enfrentarnos a un circo electoral que nos dejará al que habrá de ser el nuevo presidente de la república durante seis años. Los protagonistas son los mismos de siempre, los que siempre han estado ahí a lo largo de la historia política de la nación y que cada seis años renuevan fachada con hambre de poder. Uno que representa a la izquierda enarbolando la bandera de las causas sociales y de las necesidades de los pobres, la derecha que ofrece el progreso económico e industrial, la patria perfecta en dónde todos tienen empleo y donde se combate a la delincuencia con eficacia, un idílico primer mundo por llamarlo de otra forma. Y está también el que oferta un posible retroceso caciquil, el retorno a la “dictadura perfecta” recargada y reforzada, al fin y al cabo: mas vale malo por conocido…

El año pasado en el estado de Michoacán se llevaron a cabo los comicios electorales para elegir gobernador, alcaldes y legisladores. Fueron unas elecciones muy sui generis desde su inicio, plagadas de irregularidades a la vista de todos pero con la complicidad también de todos. La participación como candidata del Partido Acción Nacional, de la hermana del presidente de la República, inmediatamente levantó la justificada sospecha de que el recurso federal estaría al servicio de su campaña. “Cocoa” sería su nombre de batalla. Pronto se haría famosa a nivel nacional, apareciendo en los principales programas de la televisión mexicana y el bombardeo publicitario con su imagen sería casi insultante. Pero lo que rebaso por completo toda proporción fueron sus fastuosos cierres de campaña, que más que actos políticos fueron conciertos en los que tomaron parte figuras como Joan Sebastián, Grupo Intocable, K-Paz de la sierra, Maribel Guardia, todos enmarcados en escenarios masivos como el estadio Morelos. Esto sucedía ante la mirada atónita de pueblo al cuál le siguen ofreciendo pan y circo e innumerables promesas de mejora de vida acompañadas siempre de despensas, cemento, dinero en efectivo y hasta pies de casa. La sombra del hermano protector que habita “los pinos” era evidente.

Por su parte el PRI prefirió una campaña aparentemente austera y de bajo perfil. Eligieron a Fausto Vallejo Figueroa un candidato que había sido cuatro veces edil de la capital Morelia, haciendo las cosas de manera correcta y ganándose el respeto de la gente. Bajo el lema de “Michoacán merece respeto” el PRI condujo su accionar en la campaña sin sobresaltos mayores y jugando a hacerse víctima de las circunstancias propiciadas por la federación y la hermana incómoda. Sin embargo las acusaciones de que la delincuencia organizada sustentaba las aspiraciones del tricolor resonaron en todo el país, dejando una macha indeleble sobre la cuál posteriormente se sustentaría una posible impugnación de los comicios.

El PRD partido que ostentaba el poder en el estado durante los últimos 10 años, veía como uno de sus principales bastiones se derrumbaba de a poco. Silvano Aureoles sería el sacrificado. A pesar de su publicidad colorida de canciones pegajosas y de sus arrebatos de personalidad rijosa que en todo intento de líder de izquierda no deben faltar, su campaña fue simplemente la crónica de una debacle perredista anunciada.

Así se llegó al trece de noviembre, día de las elecciones. Las odiosas encuestas no hacían más que desorientar a una población que acudió en gran número a la urnas, más con el afán protagónico de participar en el gran show electoral, que con verdadero afán demócrata y patriótico. Se esperaba una elección turbulenta y de pronóstico reservado. En algún momento dado los medios nacionales y el análisis político puntual incluso llegó a dudar que hubiera condiciones para realizar los comicios. México estaba pendiente de lo que sucedía en Michoacán, pues seguramente habría nota violenta. Pero para sorpresa de todos, la jornada transcurrió sin mayores contratiempos. Por supuesto que tuvimos que soportar el ridículo de los tres candidatos pronunciándose seguros ganadores esa misma noche. Los festejos con bombo y platillo,basados en sus propias encuestas de salida, y en el caso de “Cocoa” con fuegos artificiales y la plana mayor de su partido bailando al son de “Caminos de Michoacán” no se hicieron esperar. Oficialmente el triunfo sería Priísta en casi todo el estado. Ante el berrinche de Calderón y la amargura de la derrota en el rostro perredista, el tricolor triunfante se alzaría con la victoria en una calma que sólo presagiaba la tormenta. La maquinaria blanquiazul no se quedaría con la ofensa y a través de “Cocoa” y su líder nacional, aceptarían sin conceder la derrota, pero atribuyéndosela a la complicidad del PRI y el narcotráfico, quien presuntamente utilizó la intimidación en varios municipios para que el voto favoreciera al candidato del revolucionario institucional. A esa acusación se sumaría el PRD, procediendo ambos a la impugnación correspondiente. A pesar de ello el Instituto Electoral de Michoacán no consideró la protesta y se procedió a la entrega de constancias ratificando la victoria de Fausto Vallejo y los alcaldes y legisladores correspondientes. Agonizando el año Cuando todos pensábamos que ya estaba decidida la suerte en Michoacán, en un hecho sin precedente, el tribunal federal falla en favor de la anulación de la elección de alcalde en Morelia, a pesar de que anteriormente se había ordenado el conteo voto por voto y este reflejo el mismo resultado, el triunfo del candidato priista Wilfrido Lázaro, al cuál otorgaría la constancia de mayoría. Estaba a punto de tomar protesta como alcalde de Morelia, cuando nuevamente la mano limpia de Felipe Calderón salió a relucir. El argumento pareciera insípido y absurdo, Juan Manuel Márquez boxeador mexicano de élite habría utilizado el logotipo del PRI en sus calzoncillos en una pelea de carácter internacional un día antes de la elección. Este hecho esta haciendo que la estabilidad política en el estado se encuentre en vilo, pues se prevé que se tome la misma medida con la elección para gobernador, si es que TRIFE es congruente con su accionar.

Sin duda alguna lo sucedido en Michoacán, tiene forma de heraldo negro que anuncia algo similar o peor para las elecciones federales que están por suceder a mediados del presente año. Las argucias, el afán de poder, la protección de intereses intocables, la mano del narco en la política nacional, la intromisión del ejecutivo federal, la dilapidación de dinero en campañas, la guerra sucia y los sesgos informativos, fueron ingredientes activos en la fórmula electoral del laboratorio de pruebas que fue Michoacán el pasado año, con miras al 2012.