Las payasadas cuestan caro con atención a: “Platanito”

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Fecha: 27 de Febrero de 2012 a las 23:45:02

Las payasadas cuestan caro con atención a : "Platanito"

Por Miguel Alejandro Reina

En la trinchera del libre pensamiento, se esta un tanto inquieto.

Si bien es cierto que la libertad de expresión es un derecho inalienable en cualquier ser humano, así como el del derecho a la libre información, es también muy cierto que estos deben de ir acompañados siempre de la responsabilidad y laprudencia. Cuando uno emite un juicio se convierte de facto en responsable directo de lo que este pueda causar. Nunca mejor empleado el dicho aquel de que “uno es dueño de lo que calla, y esclavo de lo que dice”, dicho que seguramente jamás fue escuchado por Sergio Verduzco, mejor conocido como “Platanito”, a quien a continuación me dirijo:

Hoy te enfrentas al encarnizado juicio público que se te hace en los medios de comunicación y redes sociales, producto de el aberrante comentario en tono de broma que hiciste en un evento privado, en un show o espectáculo como sueles llamarle a tu trabajo. Te valiste de una de las desgracias más grandes y recordadas que le han sucedido a este país en décadas, el fatal incendio de una guardería en el cual perdieron la vida 29 niños, algunos calcinados, otros por asfixia, esos a los que tú llamaste “Fried Childrens”. Me pregunto: ¿es posible tal deshumanización?, ¿será que ya la desgracia nos es tan familiar que existe gente como tú que sin un gramos de pudor, respeto o recato, pueden burlarse de un echo tan atroz?. He escuchado tus disculpas públicas y no me atrevo a dilucidar aún si la mortificación en tu rostro es producto de un verdadero arrepentimiento después de haber revisado en lo más recóndito de tu conciencia, o simplemente es la angustia de estar al borde de perder al personaje que tanta fama te ha brindado y con él tu fuente de ingreso. Me pregunto también, si aquella noche, la mas negra para ti, en la cual tú mismo cavaste tu tumba y construiste el cruento destino en el cuál te encuentras sumergido, no pasó por tu mente la posibilidad de qua alguno de los que escuchaban tu rutina fuera padre, madre o familiar cercano de alguno de los niños fallecidos en la guardería?. No se si tengas hijos, espero que no, por que si así fuera, tu comportamiento sería sin duda imperdonable. He visto a algunos de tus defensores, justificar el echo con argumentos tan vánales como el maquillaje que usas. Daniel Bisoño, conductor de espectáculos de tv azteca, afirma que todo el mundo ha hecho ese tipo de bromas algunas ves en su vida, que de que se espanta la sociedad. Si bien es cierto que los mexicanos nos caracterizamos por llevar al plano de la comedia y la alegría cualquier suceso, lo hacemos con el ingenio único de nuestra idiosincrasia. Pero siempre respetando el límite de la crueldad. Y si alguna vez en reunión de sábado se hace algún chiste alusivo a un evento trágico este siempre queda en la privacía del círculo amistoso o familiar. La gran diferencia es que tú llevabas un micrófono, la gente paga por verte y eres una figura pública expuesta a los medios, y eso conlleva una gran responsabilidad, sin embargo demostraste no ser digno de ella. También los que te conocen aseguran que eres un gran ser humano, incapaz de hacer daño y por demás noble.

No soy quién para ponerlo en duda, solo sé que alguien capaz de comparar a los niños que perecieron quemados con “pollo frito” de Kentucky debe tener un lado muy oscuro en el alma. Finalmente en la conciencia de cada uno reside la forma de proceder y conducirse en la vida. Has decidido suspender tu otrora exitoso show por un tiempo, en lo que las aguas se calman. Has guardado la peluca y te has quitado el maquillaje. Sin embargo la mancha indeleble que has infringido en “platanito” perdurará a través del tiempo. Y aunque somos muy dados como mexicanos olvidar, tu conciencia (si es que tienes) te dictará los chistes cuando vuelvas presentarte. Tienes derecho a equivocarte como todos, pero también tienes la obligación de presentar una disculpa sincera, creíble. Tal vez si acudes a la fundación “Micho y Mau” de la cuál dices ser beneficiario y con la mirada atenta a los ojos de los pequeños atormentados por el fuego, pides perdón, la credibilidad vuelva a ti redentora para empezar de nuevo, antes de que “platanito” madure, o más bien se pudra.