Pensamos mucho, sentimos poco
Héctor Mondragón
La vida ha dotado a los seres humanos con una amplia variedad de métodos para expresarnos. Lo que siempre expresa son sentimientos, ya sea de manera directa o bien por metáforas que nos representan en el trabajo, en las relacionessociales y en el resto de nuestras actividades cotidianas. Muecas en la cara, gesticulaciones con las manos, la pintura, la música y el lenguaje, en sus diversas facetas, son las más representativas.
De estas voy a quedarme con el lenguaje para estas líneas. Ya que el poder de las palabras puede sublimar un alma o destrozar una voluntad, si estas se usan en las situaciones correctas al seguir el flujo de las emociones de la vida.
A la memoria me viene la película estrenada a finales de 1940 protagonizada por Charles Chaplin: ‘el gran dictador’. La historia de un soldado de la primera guerra mundial que padece de amnesia y pone una barbería en Tomania, dentro del Ghetto. En un ambiente de opresión contra el pueblo judío, conoce a una joven que le defiende de la opresión de las fuerzas del dictador Hinkel. Bajo la simpatía de soldados del régimen, el barbero suplanta a Hinkel cuando se prestaba a dar su discurso a las tropas, para iniciar el dominio del mundo. En lugar de eso, el barbero da un discurso incitando a la humanidad a deshacerse de la mecanización de la que es objeto, de las dictaduras, de la discriminación e invitar a la unión en nombre de la democracia.
Las palabras y voz de Chaplin en esta escena forman parte de uno de mis álbumes de música favoritos. Con él concluye la última pista que el autor tituló ‘Hymn to life’ (Himno a la vida). Sus frases han estremecido mis entrañas una y otra vez. En ellas se entiende la clara tendencia que la humanidad en su existencia y que en nuestros días se han acentuado a nivel global e individual.
‘La avaricia ha envenenado el alma de los hombres’. Así inicia el juicio declarado del barbero a las tropas. Hoy somos testigos de esto cuando vemos cómo ha trascendido el dominio de las empresas y los gobiernos. La forma en cómo ha crecido la pobreza extrema en países subdesarrollados mientras empresarios pagan viajes turísticos al espacio. Hoy en día las buenas intenciones parecen ser solo eso, intentos por hacer que la gente vea que se tienen las ganas de ayudar mientras se coordinan acciones desde un celular en alguna isla privada. Se utilizan recursos para dar materiales básicos, en lugar de propiciar infraestructura para el desarrollo de zonas rurales con tecnología de punta. Pero esto no se hace porque no habría un beneficio de vuelta, algo que en lugar de ser una caridad será una inversión que les devuelva una ganancia y entonces volvemos a la frase con que inicia este párrafo.
‘Pensamos demasiado y sentimos muy poco’. Es la esencia de todos nuestros males. En las guerras, en el hogar, en nuestro trabajo. Esa necesidad de ser el centro de atención, ejercer influencias, tener poder para manipular el entorno de los demás. Es ahí cuando, como lo dice el mismo barbero de la historia, ‘los brutos’ con poder mienten y engañan, no cumplen lo que sus palabras comprometen y no lo harán, ‘los dictadores se liberan a sí mismos pero esclavizan a la gente’. No siempre de manera literal, sino que lo hacen de diversas maneras, siempre con el afán de perjudicar a otros y demostrar un mísero uso del poder. De estos nos encontramos en cada esquina hoy en día y son aquellos los que impiden el avance hacia la prosperidad en la mayoría de las situaciones, porque no persiguen fines sociales, sino personales.
‘Peleemos por un nuevo mundo, un mundo decente’. Quizá la frase que más me conmueve por el tono de voz que usa Chaplin, entre la desesperación, esperanza y compromiso. Hay poco que agregar a esto más que el hecho de lo que cada uno puede hacer desde su hogar. Los cambios que podemos hacer en nuestra casa que nos implica abrazar valores sencillos pero claros como la honestidad. Todos somos soldados en una lucha constante contra la tiranía de quienes buscan metas personales para satisfacer tus propias mentes.
Resalto nuevamente el poder de las palabras en este discurso. Si tienen la oportunidad de verlo completo, lo pueden hacer en youtube en la búsqueda de ‘discurso final Hinkel’. Solo recuerden, que no basta con estar enterados, porque entonces nos convertimos en agentes pasivos, mientras que para un cambio necesitamos ser activos.









