Faena histórica de Castella en la Monumental de Morelia para indulto de Hortelano - Noventa Grados - Noticias de México y el Mundo

Faena histórica de Castella en la Monumental de Morelia para indulto de Hortelano

15 de Abril de 2018 a las 14:22:17 | Por:?scar Tapia Campos / Noventa Grados

Morelia, Mich; 15 de abril de 2018.- Tal y como lo anunciaron, la corrida de ayer en la Monumental de Morelia resultó histórica porque Sebastián Castella destapó el pomo de las esencias al realizar una faena de excepción, de esas que dan para recordarse toda la vida, en virtud de que el torero francés estuvo en genio, en duende y en monstruo al torear como con pentagrama a un burel excepcional de Fernando de la Mora para obligar al juez a que decretara el indulto ante el placer, la algarabía y el regocijo de la multitud que hizo un muy buena entrada con todo y que había futbol y baile. Luis David Adame estuvo muy bien ante el primero de su lote y le tumbó las orejas, Joselito cortó oreja y oreja, y Pablo  Hermoso de Mendoza fue abucheado merecidamente porque vino a pasear su nombre y sus caballos.

Víctor Alanís, en su calidad de presidente de la corrida, aplicó criterios del nuevo reglamento de la Monumental Plaza de Toros México, el coso que da y quita, y ya no decretó rabo y orejas simbólicas para Sebastián Castella, sino que éste únicamente dio vuelta al ruedo, eso sí, con muchísima fuerza porque el respetable lo colocó en los linteles de la gloria con ovaciones atronadoras, aplausos y ecos sonoros consagratorios.

Ahora sí hay que decir con todas sus letras que Casa Toreros y Pablo Moreno cumplieron su palabra al mandar un encierro imponente por su monumental presencia, su edad, su peso y sus puntas, lo que fue agradecido por el respetable con exclamaciones de sorpresa y aceptación cada que se abrió la puerta de toriles, tan sólo el sexto de la tarde recibió reprobación inicial, porque se veía más pequeño por no llegar a la media tonelada (mas cumplía de sobra con los requisitos que establece la ordenanza taurina), mas pronto fue ovacionado por su bravura, fijeza, claridad de embestida y prontitud, tanto así que la multitud terminó exigiendo su indulto.

Hermoso de Mendoza

Poco a poco se extingue esa llama que iluminaba al mundo del rejoneo con su tauromaquia. Pablo Hermoso ya está en el ocaso de su carrera, ya no se le ve entusiasmo, ya no se mustra con ganas de triunfar, ya no expone, ya no se esfuerza, ya no es él, como que el hastío lo ha invadido de pies a cabeza; qué lejos está de ser aquel torero sonriente y alegre que no sólo metía al toro en su mandato sino que también toreaba magistralmente a la tribuna. Ciertamente le tocaron bureles sin mucho recorrido, pero él no busco, no provocó, no efectuó algo que fuera digno de su estatura de parteaguas en la historia del Arte de Marialva, simplemente se dedicó a sobrellevar las acciones, a cumplir, sobre todo ante el primero, aunque al segundo tuvo momentos muy importantes, pero no desarrolló nada digno de su estirpe, ni como caballero, ni como torero.  Falló en ambos casos con los rejones de muerte y escuchó abucheos, lo que ya le ha sucedido en varias plazas del país.

El Indulto

El primero de Sebastián Castella fue un toro aplomado, sin fijeza y sin recorrido. El diestro galo se esforzó, le insistió y de pase en pase y dejó ver que tenía disposición de agradar y de no dejarse poner el pie encima. El sexto, el segundo de su lote, Hortelano de nombre, torazo que registró 475 kilos en la romana, resultó un caudal de atributos al que el mejor torero francés de todos los tiempos le desplegó un toreo de arte, de mando, de brillantez. Lo recibió con verónicas a pies juntos, le prendió calecerinas, le pintó quites por chicuelinas, lo sintió y lo consintió, lo entendió y comulgó con él a grado tal que rápidamente la multitud entró en júbilo. En la faena de muleta Hortelano fue a más y más y más, y Sebastián Castella se dejó ver como lo que es, una figura sin límites que sabe destapar el pomo de las esencias. Desarrolló un toreo variado, hondo, alegre, imantado y mandón. Aquello fue apoteósico porque la colegiata taurina más bella de México, es decir la Monumental de Morelia, entró en erupción y sus olés fueron a rebotar del Cerro del Punhuato al cerro del Quinceo y se volvieron eco que todavía resuena en la mente, el alma y el corazón de los miles de aficionados que tuvieron la fortuna de vivir el histórico acontecimiento. Castella no se guardó nada, por lo que se echó al público a la bolsa y finalmente logró su cometido de ver que Víctor Alanís, el juez de plaza, decretara el indulto, lo que fue celebrado por todo mundo.

Joselito Adame

El mayor de los hermanos aquicalitenses estuvo en plan grande ante el primero de su lote, un toro reservón, que regateaba la embestida, distraído y brincalón. Joselito Adame derrochó pundonor y coraje y terminó por meterlo a la muleta, le estructuró una faena de poder para dar esbozos del arte que es tan suyo, mató de estocada fulminante y recibió un trofeo. Ante su segundo volvió a imponer las condiciones de su toreo mandón y le cortó una oreja al de Fernando de la Mora.

Luis David Adame

El menor de la dinastía otra vez cayó bien parado en Morelia. Hay que recordar que fue el triunfador en la corrida del Palacio del Arte en la que el Juli salió abucheado y, ayer, en la Monumental de Morelia, estableció condiciones para reiterar que muy pronto habrá de pelearles la categoría de máxima figura mexicana a su hermano y al que se le ponga enfrente. Tuvo momentos cumbres ante el de Fernando de la Mora, se vio artista, jubiloso y aseado en su trasteo. Metió estoconazo hasta los gavilanes, pero el puntillero le levanto al astado,  por lo que tomó la descabellar y en el primer viaje pasaportó al burel. El segundo de su lote fue un toro aplomado al que poco pudo hacerle. Así sea.

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