El triunfo fue de Neira y la faena de Arévalo en la Novillada de triunfadores - Noventa Grados - Noticias de México y el Mundo

El triunfo fue de Neira y la faena de Arévalo en la Novillada de triunfadores

22 de Septiembre de 2018 a las 21:20:00 | Por:Por Óscar Tapia Campos/ Noventa Grados

Morelia, mich., a 22 de septiembre del 2018. - El duranguense Eduardo Neira, con un terno buganvilia y oro, le cortó una oreja al tercero de la tarde para convertirse en el gran ganador de la Novillada de Triunfadores “Buscando un Torero”; el tapatío César Arévalo, níveo y plata, dio vuelta al ruedo con mucha fuerza como reconocimiento a la gran faena que le pintureó a “Buena Suerte”.

Se lidió un encierro de la ganadería moreliana Real de Valladolid, propiedad del arquitecto Florentino Ramírez Villalón, que cumplía con el Reglamento, aunque muy justamente. Muy buenos los lidiados en primer y quinto turnos; buenos el tercero, cuarto y sexto; el tercero fue el lunarcito de la sexteta.

Diego Garmendia (palo de rosa y oro)

Enfundado en un traje palo de rosa y oro, el de Aguascalientes recibió con buena larga de rodillas a “Buen Amigo”, novillo con 298 kilos, al que le pegó doblones muy estéticos para quebrarle el pescuezo. Lució con derechazos arrastrando muy bien la muleta y luego con molinetes forzados. Concluyó con entera caída, escuchó dos avisos. Aplausos.

Ramón Jiménez (tabaco y oro)

Qué buen novillero es ese chaval de Guadalajara, pero lo que teje con capote y muleta lo desteje con el acero. Cubrió los tres tercios aceptablemente ante “Conspirados”, novillo con 310 kilos, reservón y soso que salía de la reunión con la cara arriba. Ramón le pegó una buena tanda de naturales y otra de ayudados muy paladeables. Falló con el acero, escuchó dos avisos y se fue en silencio.

Eduardo Neira (Buganvilia y oro)

Desde que se abrió de capa el de Durango dejó ver disposición y ganas de agradar. Le tocó en suerte “Ausente, novillo que dio 320 kilos en la romana, lo al que había que hacerlo y el chaval lo llevó lentamente, de poco en poco, hasta hacerse de él y sacarle tantas muy meritorias que concluyó con una buena estocada que lo hizo merecedor a una oreja.

Daniel Prieto (berenjena y oro)

Recibió a “Debutante”, novillo con 303 kilos, con una serie de zapopinas en el centro del ruedo, pero se llevó un fuerte arreón. Cubrió bien el segundo tercio y en su faena de muleta brilló con una serie de cambiados por la espalda, pero le pisó los terrenos del burel y se llevó un fuerte achuchón. Derrochó buena actitud y se explayó con derechazos bien ejecutados, pero recibió una tercera paliza. Se puso pesado con el acero.

César Arévalo (níveo y plata)

Para el quinto de la tarde el redondel ya no lucía en buenas condiciones porque empezaban a verse charcos aquí, allá y acullá, más el tapatío salió con alegría a hacerle fiesta a “Buena suerte”, un novillo de 315 kilos, al que le prendió bonito y jugoso con el capote, cubrió de muy buena manera el segundo tercio, y con la franela le estructuró tandas de derechazos con hondo acento que calaron rico y sabroso en los tendidos. César Arévalo dejó ver una gran actitud y un valor tremendista porque se paraba conde huele a cloroformo por eso el de Real de Valladolid lo cogió tres veces. Por su faena tenía prácticamente en las manos las dos orejas, pero con el acero las devolvió. Vuelta al ruedo.

Espartaco (zarco y oro)

Cuando Espartaco salió a verse las caras con “Pajarero”, novillo con 302 kilos, la arena sagrada de la Monumental de Morelia ya estaba muy encharcada, pero el jalisciense no se guardó ni un ápice y salió con gusto y alegría para pintar una buena faena de capote, con la muleta logró naturales de mucho valor, gracias a que el de real de Valladolid tenía muy buen lado izquierdo, el que el chaval pudo aprovechar a ciencia y conciencia. Lamentablemente falló en la suerte suprema. Así sea.

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